Mi viaje a Bogotá: El Transmilenio y el Cerro de Monserrate

viernes, agosto 07, 2015

Debo confesar mi ignorancia sobre la existencia de este sitio turístico de la ciudad de Bogotá, agradezco a las personas que me recibieron en la ciudad el haberme sugerido visitar este lugar. Me lo vendieron como una parada obligada para todo turísta que visita la capital colombiana y dejenme decirles que tenían razón.

Viajando en el Transmilenio

Ir al Cerro Monserrate desde Los Cedritos es un viaje mas o menos largo, alrededor de una hora. Utilizamos el transporte público de la ciudad mejor conocido como El Transmilenio, del cual ya había oido hablar. Los autobuses del sistema son bastante grandes y hay algunos que hasta parecen trenes de lo largos que son, hasta tres vagones, de hecho el viaje lo hicimos en uno de esos gigantes.

Un simple y fácil mapa del sistema Transmilenio para no perdernos.
Las estaciones del transmilenio son techadas, grandes y tienen un sistema de tickets parecido al de los sistemas del metro con máquinas para entrar y salir de las estaciónes. Las puertas de los autobuses son elevadas por lo que solo se puede acceder a esos autobuses desde las estaciones o al menos eso es lo que debería ser aunque escuche historias de que en las horas pico siempre hay el vivo que se quiere meter al sistema escalando las puertas de las estaciones directamente para no pagar o tener que hacer cola y a mas de uno el transmilenio lo ha hecho panqueca por estar de gracioso. También escuché historias de que hay inseguridad en esas horas pico pero no como en Venezuela, donde disparan primero y roban después, sino que allí son del tipo carterista, de los que te llevan hasta el alma y uno ni cuenta se da. Afortunadamente ni presencié ni me toco protagonizar ninguno de esos casos.

El interior de un autobús del Transmilenio
Algunas notas curiosas del Transmilenio:

En medio del viaje se montó un cantante con todo y sistema de sonido, cantaba bastante bien, al punto de que una pasajera le pago para que cantara otra canción.

Mientras veía por la ventana en medio del viaje, vi la embajada de nuestra gloriosa República Bolivariana de Venezuela, con los muros altos y rodeada de alámbres de púa, un sentimiento de nostalgia por la patria me vino al corazón. Si, claro.

Por si alguien tiene curiosidad por este dato, creo recordar que el costo del pasaje por persona fue de 1600 pesos colombianos, algo así como 65 centavos de dólar.

El Cerro de Monserrate

Fuimos un domingo, el lugar estaba lleno a reventar, después me enteré que los domingos el costo de los boletos es de 10.000 pesos colombianos (4 dólares aproximadamente) a diferencia de los 17.000 pesos (6.80 dólares) que cuestan el resto de la semana. El proceso de compra de los boletos se hace en la taquilla previa mega cola, los niños no pagan siempre y cuando no pasen el metro de altura (3 pies aproximadamente), no especifican edad por lo que supuse que si alguna persona con enanismo no pasa esa altura estaría en su derecho de no pagar boleto, cosas que uno piensa en la cola.

Boleto de entrada al Cerro de Monserrate en Bogotá.
Una vez comprados los boletos, fuimos ha hacer la otra cola para subir al cerro. Hay tres formas de subir: a pie, método que utilizan deportistas, escaladores y demas masoquistas. El funicular, que es una especie de trensito que sube por un sistema de rieles especiales y el teleférico, que va colgado por cables. Escogimos el teleférico ya que nos pareció que la cola para esta opción estaba mas corta, dentro de lo que cabe ya que nos llevo poco mas de media hora en la misma, hasta la persona que vive en bogotá y fue conmigo me dijo que incluso para ser domingo la cantidad de gente no era normal.

Teleférico del Cerro de Monserrate en Bogotá
Estando en la cola nos encontramos con los típicos vendedores de agua y chucherías, les compramos algunas para pasar el rato. También habían algunos vendedores de helados, que aun con ese frío hubo varios que le compraban de lo mas felices. Pero una de las "chucherías" que mas me llamó la atención fue la que vendía una señora que apareció con una cesta en la que adentro se veían unas bolsitas de plástico con unas cositas de color rojo oscuro, en cuanto se acercó la señora empezó a promocionar su producto: ¡Hormigas Culonas!. Pensé que era un eufemismo pero eran verdaderos bachacos rojos culones, había otro turista mas adelante que no pudo vencer su curiosidad y se compró una bolsita de esta delicates, al principio dudó en comerlas pero la señora le dijo a otra persona que estaba con el y hablaba español que no se preocupara porque las hormigas estaban tostadas. Ignoro a que le supieron porque no hablaba ni español ni inglés.

Vista aérea de Bogotá desde el teleférico.
Por fin, después de la cola, nos montamos en el teleférico. El viaje dura menos que la subida al monte Ávila de Caracas pero sube lo suficientemente alto como para tener una espectacular vista de Bogotá. El tipo de teleférico es igual al que había hace años en el sistema de teleféricos que había en Mérida y el Ávila hace años, el de los vagones rectangulares grandes en los que podían caber como cuarenta personas en un solo viaje. Tanto el vagón como los cables y el sistema en general se ven bien mantenidos. La subida me pareció que tardó unos diez minutos.

Basílica del Cerro de Monserrate
Ya arriba, lo primero que nos encontramos fue una iglesia, quise entrar pero como dije antes, el lugar estaba abrrotado de gente ese día así que solo entre unos minutos, realmente me asomé porque la muchedumbre era descomunal aunque por lo que pude ver, el interior del templo es bonito y bien cuidado.

Luego de salir de la iglesia nos pusimos a recorrer los alrededores, el complejo es bastante grande y tiene de todo, un mercado de mini tiendas y un camino largo con restaurantes que me recordó mucho a lo que el complejo de el Ávila en Venezuela quiso ser pero no pudo.

Se que las comparaciones son odiosas pero al ver algo como eso uno no puede evitarlo.En las tiendas vendían lo típico que se puede encontrar en ese tipo de lugares: artesanías criollas, juguetes de madera, adornos, figuras, ropa... té de coca y ungüentos de Marihuana.
 
Marihuana 100% natural, 12.500 pesos (5 dólares)
Té de Coca para el relax
Ungüento de Marihuana y Pomada de Coca para las dolencias del alma.
Es bastante sorpresivo para alguien que toda la vida ha visto lo tortuoso de la historia de Colombia y su relación con las drogas ver de repente una serie de establecimientos vendiendo este tipo de productos de una forma libre y pacífica es algo que choca a la vista, al menos en primera instancia. Estuve bastante tentado de comprar algunos de estos productos, para una tarea, pero me puse a pensar que diría la gente de la seguridad en el aeropuerto de San Juan al ver este exótico material en mi maleta. Lo dejé de ese tamaño.

Lo que si compré y comí fue un plato de queso blanco con mermelada y arequipe bastante bueno, al que no le tomé una foto, no dió tiempo. Unas pocas calorías para soportar el frío y la caminata por la zona. Mas al rato caminamos nos encontramos una serie de esculturas que representaban las doce estaciónes de la pasión de cristo aunque las recorrimos al revés, es decir en bajada y no en subida. También me compré un pin con la bandera de Colombia para mi colección de paises visitados, duré un rato preguntando por lo pines sin que los encontrara hasta que en una de las tiendas me dijeron que preguntara por prendedores y no por pines, asunto arreglado. El pinsito me costo 5.000 pesos (2 dólares), el plato de queso y arequipe no recuerdo.

Lamentablemente no tomé muchas fotos del lugar, el gentío caminando para arriba y para abajo hacían que el simple hecho de cuadrar una toma fuese imposible, aunque el paseo si lo disfruté. Me gustaría un día volver y hacer el mismo paseo un día con menos afluencia de gente y mas calma (y dinero) este sitio merece ser visitado y disfrutado en su totalidad. Una de los mejores lugares que Bogotá ofrece a sus visitantes.
El Museo de Arte de Bogotá.
Lo vimos de camino al Cerro de Monserrate pero entramos :-(
Al final del paseo, decidimos hacer la bajada esta vez en el funicular. Primera vez en mi vida que me monto en uno, así que como sea me las erreglé para hacer el primer y único video que hice de todo el viaje. Al llegar de nuevo a nivel de calle, tuvimos que caminar a pie unas cuantas cuadras para poder tomar el transporte de regreso, pero el cansancio era mucho y también era domingo así que nos fuimos en taxi.

Hasta aquí el kilométrico post, mas adelante seguiré con los cuentos del viaje. Por ahora dejo el video del funicular, recuerden que pueden suscribirse también al canal Youtube del blog, de vez en cuando subo cosas allí que podrían o no estar en el blog.

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