El Chico Tranquilo por Nick Antosca (Parte 15)

Julia colgó el teléfono. Volvió a mirar a la sala. Lucas ya no miraba la película, la veía a ella.

Recordó la forma en la que el niño se alejaba cada vez que alguien se le acercaba en la escuela, como temiendo que los demás notaran su olor. Pero no es que Lucas oliese mal

El olía a mascotas

Como si alguien o algo los hubiera retorcido como a una toalla destripando todos sus órganos

Julia miró sus delgados brazos, sus pequeñas manos.

El no pudo haber hecho eso a los animales ¿o si?

Caminó lentamente hacia el niño, se sentó a su lado y lo miró directamente a los ojos. El continuó observándola.

«Lucas», dijo Julia, «¿Hace cuanto murieron tu padre y tu hermanito?».

«No quiero hablar de eso», murmuró el niño.

«Tienes que hacerlo», replicó Julia. «¿Cómo murieron?»

No quiero hablar de eso», repitió el niño en voz casi inaudible.

«¿Tu lo viste?»

Lucas no dijo nada. Ella lo miró. El tenía esa característica, una que Julia interpretaba como timidez vulnerable… ¿no sería algo más? ¿Algo mas frío y reptiliano?

Recordó aquella película, The Bad Seed. ¿O era mas bien The Good Son? Alguien, un familiar, había bromeado sobre esas películas cuando Julia se hizo maestra.

«Lucas», dijo Julia con su voz casi atorada en su garganta, «encontraron alguno animales en el sótano de tu casa. ¿Sabes a lo que me refiero?»

No obtuvo respuesta.

¿Sabes como esos animales llegaron hasta allí?

Misma reacción.

«¿Tu los llevaste hasta allí?»

El niño movió la cabeza lentamente de un lado a otro. Julia lo tomó por sus brazos. Eran tan delgados como sus huesos.

«Lucas… si no me respondes, no puedo ayudarte. Por favor dime la verdad. ¿Quién mató a los animales del sótano?»

Lucas la miró directamente.

He just stared at her.

Inmediatamente, casi sin pensarlo, Julia se levantó del sofá y comenzó a alejarse. Casi sin darse cuenta de los ladridos de los perros de la casa de Elaine y como estos cesaron de repente.

La película aun estaba corriendo en la laptop. Lucas la vio mientras ella se retiraba a la cocina para luego llevar su mirada a la ventana, ya era de noche.

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